Treasure of Big Totem 4 es un nuevo juego de Aventura en Español creado por Federico Rutenberg autor de la serie Esklavos y Doctor Ku.En este juego, tienes que recoger objetos y pistas para encontar el tesoro.
Buena Suerte!!!
Jugar Treasure of Big Totem 4
Actualización: Solución del juego relatada por Juacofl.
Esta vez nuestro buscador de tesoros no puede actuar. El protagonista será el nieto, por encargo de su abuelo. Para eso están las nuevas tecnologías,para ayudar. Pero mejor que les cuente lo que pasó...
Esta vez no podía seguir buscando el tesoro. No le podía pedir al capitán del barco su sonar y la tripulación ya empezaba a murmurar con tanta paradita en cada isla. Tenía que pensar de qué forma podía encontrar “el barco hundido” tal y como me indicó la última pista encontrada del tesoro.
¡Ya está! Le indiqué al capitán que nos mantendríamos anclados un par de días para poder disfrutar de las aguas tranquilas en las que nos hallábamos. Con mi teléfono móvil, me puse en contacto con mi nieto. Le encargué la búsqueda del barco hundido desde el aire. Él poseía un hidroavión. Las aguas transparentes le permitirían encontrarlo fácilmente.
Y esto es lo que me contó de su búsqueda:
“Estaba sobrevolando el archipiélago, cansado de no ver nada bajo sus aguas, cuando... ¡Vaya sorpresa! Una isla en forma de barco y llena de pequeños lagos. Era igualita que la visión de un barco hundido. Americé cerca de su orilla y fui a investigar.
Nada más acceder a la isla, pude observar una cruz de madera. Alguien estaba descansando eternamente en ese tranquilo lugar. Situada enfrente, una roca con una inscripción: “Coloca una pluma de pelícano, una de loro y una de tucán... Y el próximo destino se te revelará”. Debajo de la inscripción, tres huecos en forma de pluma esperaban recibir tan preciado bien.
Precisamente tenía a la vista los tres pájaros. Me dispuse rápidamente a su captura para arrancarles una pluma a cada ave. Pero la cosa no fue tan fácil como pensaba. Las tres estaban hambrientas, a ver quién era el listo que se les acercaba.
Me subí al hidroavión en busca de mi mochila, quizás encontraría en ella algo que me sirviera. Al bajar se desprendió una de las rejillas, ya que la tenía en la mano me la llevé de retorno a la isla.
Vacié todo el contenido de la mochila en la arena: una taza, un paquete de harina y, casualmente, un libro sobre nutrición de aves. Revisé el libro y encontré la cadena alimenticia de cada ave, así que me dediqué a buscar los alimentos que precisaba.
Primero alimentaría al pelícano. Necesitaba un pez, pero no tenía caña de pescar. Junto a las palmeras agarré una caña muy flexible. Seguí buscando en mi mochila, encontré una caja de fósforos. De tanto buscar en la mochila, se me descosió. Aproveché para unir la caña con el hilo, sólo me faltaba la carnada para el pez. Miré en un agujero en la rama donde estaba posado el tucán. Ahí vi un gusano, pero se escondió. El maldito se estaba riendo de mí. Cada vez que lo intentaba coger, aparecía en un agujero distinto, en el tronco del árbol, en el suelo junto a una roca del lago, en el suelo junto a la cruz... Cavilé un poco... Agarro la taza y la lleno de agua del lago. La deposito en el agujero de la rama del tucán cuando el gusano está en el agujero cercano a la cruz, seguro que es de las raíces del mismo árbol. ¡Sí! Al echar el agua, el gusano salió despedido por el agujero, lo agarré al momento. Lo enganché al anzuelo de la caña y a pescar al mar. ¡A la primera! Un hermoso pescado para mi pelícano favorito. Ahora sí me deja cogerle una pluma.
Me dispuse a alimentar al tucán. Eso sería fácil: unas hermosas manzanas colgaban en un manzano cercano. Iba a coger la más brillante cuando... ¡Maldita sea, una serpiente! Veo un águila. No me lo pienso dos veces y le llamo la atención. Ja, ja, ja . El águila encontró su cadena alimenticia. Agarro la manzana y se la doy al tucán. Otra pluma al bolsillo.
Y ahora el loro. ¿De dónde saco yo unas galletitas?... ¡Ya sé! Recojo unas ramitas, una en el caminito al lado del lago, otra en el árbol del loro y la tercera en la rama del tucán. Las coloco encima de la losa de piedra, al lado de la cruz. Les prendo fuego con las cerillas, ya tenemos fuego y pronto tendré las brasas a punto. Mezclo la harina con agua y una vez hecha la masa, le doy forma de galletitas y las coloco encima de la rejilla. Ya es hora de tostarlas. Coloco la rejilla encima de las brasas y al poco están al punto. Toma, lorito, ¡galletitas recién hechas! Tan contento se puso que le arranqué la pluma sin queja por su parte.
Una vez en mi poder las tres plumas, las coloqué en los huecos de la roca, cada una en su lugar. Apareció una mano con un pergamino. En él estaba escrito: “Tu búsqueda sigue en el bosque de los nativos”.
Eso es todo lo que pude lograr abuelo. Si me necesitas, no dudes en volver a llamarme.”